La inteligencia artificial despierta cada vez mayor interés entre las empresas colombianas, pero el verdadero desafío está en convertir esa intención en resultados. Para David Hernández, Gerente General de Dell Technologies para Colombia y Ecuador, cerca del 80% de los proyectos de inteligencia artificial se quedan en pruebas de concepto y no llegan a una etapa de producción activa dentro de los negocios.
Para las pequeñas y medianas empresas, que representan más del 90% del tejido empresarial colombiano, este reto es aún más relevante: incorporar nuevas tecnologías debe responder a necesidades concretas y demostrar que puede generar valor para el negocio.
“Hay una voluntad por parte del empresariado en general en un país como Colombia para implementar este tipo de herramientas. Sin embargo, la pregunta es qué necesitamos hacer para que realmente los proyectos de inteligencia artificial muestren el retorno de la inversión”, explica Hernández.
Ante este escenario, el gerente plantea cuatro recomendaciones para que las pymes puedan evaluar la adopción de inteligencia artificial sin asumirla simplemente como un nuevo costo.
1. Evaluar las opciones disponibles
La primera recomendación es conocer las alternativas que existen antes de asumir que implementar IA requiere grandes inversiones.
Actualmente existe un amplio número de herramientas y compañías que están democratizando el acceso a la tecnología, con soluciones para diferentes tamaños de empresas, sectores e industrias.
“Hay opciones para todos, para todo tipo de empresas, para todo tamaño de empresas y para cualquier tipo de negocio, sin importar el sector o la industria a la que pertenece”, señala Hernández.
2. Identificar primero el problema
El segundo paso es entender cuáles son las principales dificultades de la operación antes de elegir una herramienta.
Para el ejecutivo, la pregunta no debería ser únicamente qué puede hacer la inteligencia artificial, sino qué problema concreto del negocio necesita ser resuelto.
Esto permite que la tecnología tenga un propósito claro y evita que las empresas adopten herramientas simplemente por seguir una tendencia.
3. Detectar dónde se están generando pérdidas
Una vez identificadas las problemáticas, el siguiente paso es determinar cuáles están generando pérdidas para la compañía.
Esto supone revisar procesos y actividades de la operación diaria para encontrar puntos en los que se estén desperdiciando recursos o tiempo y donde una solución tecnológica pueda contribuir a optimizar el funcionamiento.
4. Priorizar los procesos con impacto financiero
Finalmente, las empresas deben identificar qué procesos están teniendo un impacto directo en sus costos.
La recomendación es priorizar aquellos puntos de la operación donde una mejora pueda representar un beneficio concreto para el negocio y, a partir de allí, evaluar si la inteligencia artificial es la herramienta adecuada.
El reto va más allá de las herramientas
La adopción empresarial de IA también enfrenta desafíos relacionados con la infraestructura necesaria para llevar estos proyectos a escala.
Para Dell Technologies, Colombia tiene oportunidades de desarrollo en conectividad, pero el reto también está en la capacidad eléctrica y en la infraestructura de centros de datos necesaria para soportar proyectos de IA intensiva.
Para dimensionar este desafío, David señala que un proyecto destinado a procesos de IA intensiva puede tener un consumo aproximado de 150 kilovatios, una demanda que requiere considerar las capacidades de infraestructura eléctrica y tecnológica del país.
“Si Colombia no se prepara adecuadamente para soportar el tipo de infraestructura que requiere el procesamiento de IA intensiva, vamos a tener un problema”, explica.
A esto se suman otros dos factores que, para Dell Technologies, serán determinantes en el desarrollo de la IA en Colombia: la regulación y la calidad de los datos, además del talento humano necesario para desarrollar, implementar y utilizar correctamente estas tecnologías.
El país ya cuenta con una política nacional de inteligencia artificial a través del CONPES 4144, aprobado en febrero de 2025, que contempla más de 100 acciones y una inversión de $479.000 millones hasta 2030 para fortalecer capacidades de investigación, desarrollo, adopción y uso ético y sostenible de la IA.
El reto empresarial consiste ahora en pasar de la experimentación a la generación de resultados. Y, para las pymes, ese proceso puede comenzar con una pregunta sencilla: ¿cuál es el problema de mi negocio que más recursos está consumiendo y que la tecnología podría ayudarme a resolver?
Más que adoptar inteligencia artificial por tendencia, la apuesta está en identificar dónde puede contribuir a optimizar procesos, reducir pérdidas y generar un retorno concreto para el negocio.




